sábado, 28 de julio de 2012

Furoshiki

No tengo ni idea del tema y al poco de ponerme a buscar he confirmado mis sospechas de que el furoshiki es bastante más complejo de lo que yo os voy a enseñar, pero no me voy a cortar por eso.

Hace unas semanas fue mi cumpleaños y unas amigas me regalaron unos productos de Lush. Los regalos me encantaron, pero la forma de presentarlos fue lo mejor: venían en lo que parecía una bolsita de tela, que, enseguida me explicaron, en realidad era un pañuelo. Lo preparan en la propia tienda, así que en cuanto pasamos por una, Vero y yo fuimos a preguntar el nombre de la técnica (que para nosotras era origami con tela). Las tres dependientas que había eran encantadoras y no solo nos dieron el nombre sino que encima nos hicieron una demostración, casi un taller de furoshiki improvisado. Y he aquí el resultado de su esfuerzo:


Ahora voy a intentar reproducir las instrucciones, aunque en vivo era mucho más sencillo:
  1. Se extiende un pañuelo cuadrado.
  2. Se meten las puntas hacia dentro (tengo que confesar que no sé para qué sirve este paso, pero yo respeto las instrucciones que me dieron).
  3. Se anudan entre sí dos de las esquinas.
  4. Se anudan las dos que quedan.
  5. Se introduce el regalo o lo que haya que meter (la idea de la naranja era para que quedase redondito, pero el día que tenga niños y necesite sobornar a la profesora le mandaré una manzana con furoshiki para ganar más puntos).
  6. Se tira de las esquinas para cerrar la bolsa.
  7. Y finalmente se anudan las puntas. Aquí hay una discrepancia entre las instrucciones de las chicas y el pañuelo que me regalaron (y que anudaron ellas mismas en un día distinto): nos dijeron que había que atar las esquinas contrarias, es decir, las que no pertenecen al mismo nudo del número 4, pero mi pañuelo venía al revés. Mi conclusión después de varias pruebas es que da lo mismo, funciona igual. 

Y ya está. El 7.1 es una trampa, es lo mismo que el 7, solo quería que se viese bien cómo queda. Soy una cutre.

La gracia de esta bolsita es que es como un nudo corredizo y por lo tanto se puede abrir y cerrar. Por cierto, el de las imágenes anteriores no es el pañuelo que me regalaron, este me costó 30 céntimos en el supermercado y estoy fascinada con él. El de Dani y Vero era este:


Es maravilloso y encima huele muy bien por el jabón que traía, pero no podía hacer el tutorial con este por dos razones, a cuál más tonta: es muy rígido, así que me costaba más atarlo y es mucho más grande y no me cabía en las fotos (sí, definitivamente esta es mucho, mucho más tonta).

Creo que es una monada y ya me veo empaquetando regalos y usándola como bolso, cuando solo llevo el monedero y las gafas de sol, por ejemplo.

¡Espero que os guste! ¡Y gracias a mis pequeñas y a mi madre por la publicidad! ¡Bienvenidos, nuevos seguidores!

miércoles, 18 de julio de 2012

Minijuego de té


Y por fin ha llegado el día en que puedo presentar algo original, mi gran orgullo: la tetera colgante. Es una creación conjunta con la modesta reina de las miniaturas, mi madre. Y en esta entrada voy a explicar el paso a paso. Tengo intención de enrollarme como una persiana, aviso.

Hace dos veranos Swarovski sacó un colgante con esta forma y aunque por lo general la marca me resulta demasiado brillante, la idea me fascinó (no en vano era una colección de Alicia en el país de las Maravillas). Así que me puse a maquinar cómo hacer una versión propia (nunca me planteé comprarlo) y estuve jugueteando con arcilla sin conseguir muy buenos resultados. Entonces apareció mi madre con su casi-síndrome de Diógenes y entre sus toneladas de chatarra eligió los materiales ideales, que son los siguientes:


- 1 cadena y 4 eslabones sueltos
- 2 botones de los que se encajan (la parte inferior, que es más plana), como las chapitas de los tejanos
- 1 cuenta de madera cilíndrica (en la foto la verde es la original y la amarilla una cortada)
- 1 cuenta redonda
- Alambre en dos tamaños

Y aquí van los pasos (las cuentas no cambian de color por arte de magia, sino porque jugué con varias):


1. Corté la cuenta para la tacita. Esta cuenta se la robé a mis hermanas porque me venía como anillo al dedo, pero también se podría hacer con la tapa de un boli Bic, por ejemplo.

2. Marqué los puntos para hacer los agujeritos donde van los alambres. Tengo la suerte de contar con una Dremel, pero como es madera quizás se pueden hacer con un punzón.

3. Los agujeros deben atravesar la madera para que el alambre llegue hasta adentro y no se caiga. También agrandé el centro de la taza para que fuese más proporcionada.

4. Doblé el alambre con unos alicates, comprobé que se ajustase a las cuentas y lo corté dejando bastante margen. En la foto está el asa de la tacita ya cortada como veis no queda muy pulcro y estoy midiendo la de la tetera.

5. Rellené los huecos con cola blanca. El proceso es largo porque la cola se encoje al secar y hay que repetirlo una y otra vez.
    5.1. Puse uno de los botones como plato (con la bolita dentro, obviamente) y metí cola para sujetarlo todo y simular el té, así que ojo con que no toque los bordes.
    5.2. También tapé el agujero de la tetera para sostener los alambres (están retorcidos dentro). Le puse cola en la base del pitorrito para darle volumen y la dejé boca abajo para que no gotee y se forme correctamente.

6. Cuando la cola se secó, giré la tacita y rellené la parte inferior del plato (también varias veces) y a la tetera le pegué la tapa y cubrí los agujeritos con cola.

7. Y a pintar. El diseño es con pinturas acrílicas y luego tienen una capa de esmalte transparente, que es lo que les da el aspecto de cerámica. Poco a poco y eso que voy a un ritmo de una por año mi pulso mejora y los dibujos son más elaborados. Estos son mis tres modelos:




La primera foto es de la más nueva. Mi hermana pequeña la recibió hace un par de días y parece que le encantó. Me pasé meses buscando el diseño idóneo para ella y cuando ya lo tenía se me olvidó, pero este que se me ocurrió más tarde es mejor (me acuerdo vagamente del otro) y creo que es perfecto para Marina porque le gustan las cositas con detallitos. La de Helena es la segunda foto y siempre tuve claro cómo sería (aunque me costó más que ninguna). No hay imágenes del juego barnizado, pero esta con la moneda da una idea del tamaño. Y la última es la mía, que finalmente poco tenía que ver con la de Swarovski.

8. Cuando el esmalte esté bien seco, viene el momento de la cadena. Los eslabones son para las asas de las dos piezas y a la taza le añado un trocito de cadena para que quede más abajo, como se ve en la primera imagen. Juego de té listo.

No digo de este agua no beberé, pero por ahora no tengo intención de invitar a más miembros a mi selecto club de té (aparte de los que se animen a probar con mis instrucciones). Hasta aquí somos las cuatro mujeres de la familia; el de mi madre no es colgante, pero es igual que el mío y paradójicamente volverá a mis manos cuando esté en Barcelona, ya que la muy boba lo puso en una preciosa escena para mí, pero ya le haré otro si quiere.

Espero que la niña de mis ojos os guste tanto como a mí, porque me he pasado mis buenas horas para hacer todas las tacitas y teteritas y escribir esta interminable entrada.

Os dejo para ir a tomar un té de verdad, no de cola y pintura. 

viernes, 13 de julio de 2012

Flores murales

Vamos hoy con una manualidad que bien podría ser infantil. Es otra de esas tonterías que me hacen mucha ilusión porque se recicla material, son fáciles y quedan muy monas. Algunos usan los rollos de papel para prensar maletas (¿no, GM?), yo he hecho unas flores para mi comedor.

Solo hacen falta rollos de papel higiénico (yo he usado unos nueve) o de cocina, cola blanca, pinzas y témperas. Se cortan los rollos en tiras de 1cm (es más pesado de lo que parece) y se pegan entre sí, formando el dibujo y sujetándolas brevemente con las pinzas. Yo he optado por lo fácil, ir encajando los pétalos en cada hueco, pero se pueden formar otros diseños. Aconsejo pintar los rollos cuando están enteros, porque yo pinté las flores al final y ha sido un poco incómodo.


Me hace gracia la segunda foto, que parece que las pinzas estén reunidas tramando algo :) (este comentario podría ser tuyo, mamá, ¿verdad?).

Ahora que estoy montando esto veo que parece que se hayan invertido los colores entre las fotos del proceso y el producto final. Es que tengo una obsesión con este tono. De hecho, estas flores están encima del sofá, que también es de ese color, pero que pronto desaparecerá de nuestras vidas (está hecho polvo y es muy feo) para dejarle sitio al sofá que estamos haciendo, que por supuesto también es rojo (¿Debería preocuparme? Aunque no encontramos la tela perfecta de color sangre que quería yo y no es igual) y que espero que no tarde mucho en hacer su aparición estelar en Maravidades.


La imagen no es todo lo ilustrativa que querría, cuando tenga el conjunto completo subiré una foto, por ahora no quería que el sofá viejo mancillara mi casa virtual de ensueño (que es más falsa que un duro sevillano porque subo las fotos que me da la gana, pero que va cobrando vida lentamente).

¡Feliz fin de semana!

miércoles, 4 de julio de 2012

Punto de libro de corazón



Vale, vale, este es muy simplón, pero es lo que hay por el momento, que tengo que ir rellenando hueco y al fin y al cabo es mono, ¿no?

Esta es la primera vez que hago unas instrucciones de papiroflexia, así que espero que se entiendan y si no, ya sabéis dónde encontrarme.


Me gusta porque da bastante juego. Yo he hecho estos dos bien sencillos porque el único material que tenía a mano era uno de esos blocs de notas de propaganda, pero se pueden decorar con más gracia o hacer con papeles de estampados bonitos (flores japonesas, páginas de revista o periódico, que cada cual le eche la imaginación que pueda).


Y sí, soy una fanática más de Canción de hielo y fuego, en algún momento tenía que salir a la luz.

Eso es todo por hoy.