viernes, 26 de octubre de 2012

Flores de papel de periódico



Todo esto empezó cuando vi que mi indecente afición al sushi me había hecho acumular infinidad de palillos en casa. Primero pensé en hacer una lámpara, pero ya tengo demasiados proyectos de luminarias, así que, como quería hacer estas flores hace mucho tiempo, convertí los palillos en un jarrón.



Las flores, aunque son sencillas, llevan mucho trabajo, así que me conformo con las que tengo hasta que me dé por hacer más. El jarrón fue más difícil de lo que había anticipado: los palillos no querían quedarse quietos, así que los pegué entre sí con la ayuda de un cartón fino, que se ve en esta foto:



Y cuando ya tenía las cuatro caras, hice la estructura de cartón de la segunda imagen y las pegué. El conjunto queda muy irregular porque los palillos son así, no es mi culpa (creo).

Por cierto, odio los periódicos chilenos porque tienen demasiados colores, yo quería que las flores fuesen en blanco y negro, pero era imposible...

jueves, 18 de octubre de 2012

Presentando regalos 4: pendientes



Este año no he tenido tiempo para mucho, así que me he limitado a lo que es mi última especialidad: esmerarme un poco con la presentación.

La idea se la debo completamente a Helena, que me sugirió hacer un pavo haciendo el pino (para que la cola colgase), pero no llegué a tanto y me he conformado con dos pavos reales en reposo, que se ven poco. Es una manualidad para niños: dibujar-cortar-pegar trocitos de cartulina. La base también es una cartulina sin más.

Y ya está, no es de mis creaciones más potentes, ni como mucho, pero me hace gracia la idea de que los pendientes tengan un contexto, de hecho, ya había usado esto antes:



Estos pendientes de llave pertenecen a los regalos de un calendario de Adviento que hice para mis hermanas hace un par de años con cajas de cerillas y que se merece una entrada por todo lo alto. La puerta tiene un ángulo extraño, pero con un poco de imaginación se arregla.

Y hasta aquí la entrada de hoy :)


PD: Feliz no cumpleaños, Carla.

martes, 9 de octubre de 2012

Cuadritos florales

En la última entrada ya dije que el dibujo no es mi fuerte, pero a veces me gusta intentarlo y con el tema de copiar diseños de henna me animé. Por otro lado, estuve leyendo sobre tintes naturales (increíble, se puede usar té, café, cebollas y casi todo lo que te imagines, aunque salen colores inesperados) y como ponerse a teñir ropa era un marrón (nunca mejor dicho), pues decidí intentarlo con papel.

No sé si ya se me ha escapado esta faceta anteriormente por aquí, pero soy impaciente, así que cuando quise hacerlo y vi que no tenía más que papel normal, me dio igual y seguí adelante, sabiendo que la hoja se retorcería completamente.



Básicamente mojé el pincel en té y/o café y me puse a hacer cuadritos en una hoja. Más tarde hice otros para la habitación de Carla (a la que le hemos estado dando unos toques mágicos), muy parecidos a estos. Y luego ya me emocioné con la técnica (siempre me pasa lo mismo) y me puse a copiar dibujitos de William Morris, que tiene los diseños florales más bonitos del mundo. Que los míos no sirvan como ejemplificación:


Al de arriba quiero ponerle un marco, pero tengo que bajar al trastero a buscarlo y pueden pasar meses, por eso los de abajo los pegué con blu-tack y me quedé tan ancha. A pesar de todo, me gusta que los bordes estén arrugados.

Por cierto, ¿identificáis mi favicon? :)

miércoles, 3 de octubre de 2012

Presentando regalos 3: caja de cerillas

Volvemos a los regalos. No sé si es que yo tengo una obsesión con el tema, pero de un tiempo a esta parte siempre quiero envolver las cosas de formas distintas y a menudo busco en la web. Ojalá estas entradas le sirvan de inspiración a alguien.

De nuevo con mis sempiternas teteritas y tacitas. Con Marina no sé qué fue antes, si el huevo o la gallina, quería hacerle el colgante y quería regalarle algo en una caja de cerillas (por aquello de que tengo la idea, no sé si cierta, de que le gustan las cosas pequeñas), me iluminé y salió esta cajita que me tiene tan orgullosa:


Ella es mi hermana y, para mi sorpresa, me salió calcada. Dibujar no es en absoluto mi fuerte, como bien demostré cuando me tocó el turno del autorretrato, pero la idea me quedó tal como quería. La gracia era que se reconociese a sí misma en la cajita y al abrirla nos "reuníesemos" a tomar el té (como si ella hiciese eso alguna vez).



Y no podía faltar el toque de gracia: le hice un sobre normal y corriente, pero recorté la solapa (o como se llame) y la pinté con rotulador para que no fuese un papelucho. El paquete era tan diminuto que se extrañaron de que me lo aceptasen en correos. Cuando me lo dijeron, yo también.

Son todo materiales reciclados: una caja de cerillas, el papel de embalaje de algo que me mandaron, quizás reconocéis la pared por el regalo para mi madre (¡hasta la idea reciclé!), los dibujitos también los hice en restos de papel que tengo por ahí (tengo miles de trocitos minúsculos que siempre pienso que en realidad no me servirán para nada, y con esta manualidad encontré la excusa para seguir acumulando) y, por supuesto, el colgante en sí mismo...

¿Qué os parece?