miércoles, 17 de abril de 2013

Cabezal de cartón

Otra cosa muy antigua que no sé por qué no había publicado antes.

Por desgracia, nunca le pude hacer una foto en su lugar y Carla se cambió de habitación y pronto quedó obsoleto (por espacio), pero espero que sirva esta imagen:


Fue al principio de mi fiebre cartonera (que ya se me pasó, más o menos) y lo empecé con mucha ilusión, pero al acabar de recortar la primera curva con el cúter, ya casi tenía ampollas en las manos y estaba hasta el gorro. Por suerte tenía deadline (el cumpleaños de Carla) y no fue un proyecto abandonado a medio camino. Lo que sí me vi incapaz de acabar fue la parte de abajo que, como veréis, está interminada. En mi defensa he de decir que también fue porque pensé que le daría un pelín de estabilidad y porque prácticamente no se iba a ver con el colchón.

La entrega fue muy divertida: para empezar, crucé medio Santiago en metro con este armatoste, pasando bastante vergüenza. La gente me miraba con mucha curiosidad pero poca simpatía (y eso que no fui en hora punta) y un niño de unos tres años se lanzó contra él con todas sus fuerzas e intentó arrancarle las bolitas, no sé cómo lo salvé. Finalmente, las pasé canutas para subirlo por la escalera y esconderlo en una bañera sin que se me doblase ninguna esquina. La recompensa es que a Carla le gustó y que se partió cuando tuvo que buscarlo en el baño.

Me estoy planteando hacerme uno para mi habitación.



1 comentario:

  1. Es chulísimo y si, te podría quedar muy bien en tu habitación, cuando quieras puedes empezar.

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